viernes, 3 de junio de 2011

Cuento contigo?, las pelotas.

No entiendo cuál es la funcionalidad de buscarse constantemente. Hoy por primera vez, en mis 22 años de búsqueda de mí misma, me lo pregunté y lo cuestioné. No comprendo por qué siempre debo encontrarme en los ojos de alguien más, en la voz de un amor, en las manos de una pasión, en los besos de una pareja. ¿Por qué razón no puedo encontrarme a mí misma por mí misma? Me frustran dos situaciones: no tener la respuesta a esa pregunta y además, depender de alguien para poder mirarme al espejo y estar tranquila con lo que veo. 
Creo que lo más miserable de la situación, es que ya no quiero encontrarme, no quiero buscarme, no quiero preguntarme nada. 
Si lo analizo de una manera más concreta, pensaría que solamente eso me mantiene sin motivación. Pero si estudio con más detenimiento mi actuar por completo, creo que la respuesta es un poco más abrumadora de la que yo creo: no quiero salir a fiestas, no quiero caminar, no quiero estudiar, no quiero mi carrera, no quiero mi trabajo, no quiero alcohol, no quiero pensar, no quiero estar.

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